2013/01/09

Pozik, propuesta de Maialen Gereka para #Kuentalibros

Autora: Maialen Gereka
2º curso del Grado de Educación Primaria
E.U. Magisterio de Donostia
UPV/EHU



Esta vez participo en el proyecto colaborativo "Kuentalibros" con el fin de recomendar un libro que me resultó interesante: Pozik de Mies Van Hout, Editorial Ttarttalo (2011).

En cada página aparecen diferentes palabras, que corresponden a diferentes sentimientos, acompañados de divertidos dibujos de peces. Siento que puede ser una bonita forma de trabajar las emociones y los sentimientos con los niños, por eso, me gustaría promover su lectura.

Esta vez, con intención de hacer algo distinto, he involucrado a toda mi familia. Con las cortinas de mi casa como telón de fondo, mi tío (aficionado al mimo) y yo, hemos escogido cuatro sentimientos representándolos en cuatro escenas de mimo. 

Me he inspirado en las escenas de cine mudo para montar el vídeo. Los efectos del texto en fondo negro, el efecto de imagen tipo sepia-envejecido "Bleach Bypass", como la traducción de las palabras entre comillas y de color amarillo son efectos de imagen del programa Final Cut.

Sin mayor pretensión, os animo a leer este libro.




Animales de gran valor, colección de cuentos de José Morán para #Kuentalibros

Autoras: Raquel Etxarri, Josune Azpitarte, Leire Montes e Idurre Astigarraga
2º curso del Grado de Educación Primaria
E.U. Magisterio de Donostia
UPV/EHU



Somos un grupo de estudiantes de la escuela Universitaria de Magisterio de Donostia. Os presentamos una colección de cuentos dirigidos a niños y niñas de Educación Primaria, donde a través de los animales se trabajan valores como el optimismo, la generosidad, la autoestima, el esfuerzo, la valentia, la solidaridad, la amistad y la tolerancia.

Fuente: http://queleoinfantil.blogspot.com.es/


El autor de estos libros es José Morán y la colección ha sido publicada por la editorial Susaeta. Las ilustraciones son muy reales y por ello, resultan atractivas para estas edades.
En este vídeo os presentamos seis libros de esta colección:




El tigre y la tolerancia:
Jail, el tigre, eran tan fanático de sus colores (negro y amarillo) que decidió dedicar su vida a pintarlo todo de esta manera. Amenazaba a todo el que se cruzaba por el camino y todo su entorno fue pintado por estos dos colores hasta que vio el mar y no consiguió pintarlo. ¿Creéis que aceptará otros colores?



La foca y la autoestima:
Pina es una foca a la que no le gusta ser foca. Un día decide afeitarse el bigote y mejorar su aspecto. Pero el resultado no fue el esperado, porque sin bigote no fue capaz de pescar ni un solo pez. ¿Le crecerá otra vez el bigote? ¿Se aceptará como es ahora?



El oso y la solidaridad:
Olaf es un oso polar que buen día recibe una postal de su tío Brandon, un viejo oso pardo que vive en el bosque, para que vaya a ayudarle.
El clima del bosque es cálido y Olaf está acostumbrado al frío. ¿Acudirá Olaf a ayudarle?


El elefante y la generosidad:
Zambai es un elefante tan bueno que es como un ángel protector para todos los animales de la comarca. Pero un día aparecen unos cazadores que pretenden cortarle sus preciosos colmillos de marfil. ¿Acudirán los animales a los que tantos a ayudado a salvarle?



Las ardillas y el optimismo
Cata y Lina son pequeñas ardillas muy amigas que viven en el bosque. Cata es torpe pero alegre y optimista. Lina es ágil pero triste y todo lo ve oscuro. Las dos tienen que almacenar comida antes de que llegue el invierno. ¿Cómo creéis que sobrevivirán? ¿Crees que se contagiarán su manera de ser y vivir?


El gorila y el esfuerzo:
Plácido es un gorila buenazo pero muy vago. Un día ve a su prima Obdulia espléndida entrenando para correr en los Juegos Olímpicos y… ¿Qué creéis que hará?

2013/01/08

Ser un tigre sin rayas, Irati Alfonso para #miradentrodeTIC

Autora: Irati Alfonso
1º curso del Grado de Educación Primaria
E.U. Magisterio de Donostia
UPV/EHU


Taiga, el tigre nepalí
Un bonito día de verano, nació un tigre en una selva nepalí al que sus padres le pusieron el nombre Taiga. Los padres de Taiga eran muy felices porque iban a aumentar la familia pero en el momento del parto algo raro hizo que se asustaran un poco: Taiga había nacido sin rayas y ellos nunca antes habían visto un tigre sin rayas.

Aunque al nacer les pareció algo fuera de lo común, los padres de Taiga siempre aceptaron que su hijo fuera diferente y le trataron como a uno más, porque aunque a la vista fuera distinto al resto, en realidad él solo era uno más.

Cuando Taiga era pequeño jugaba con normalidad con todos sus compañeros de la escuela y era feliz igual que cualquier otro tigre, pero según avanzaba el tiempo y los pequeños tigres crecían y se empezaban a dar cuenta de lo que les rodeaba, empezaron a rechazar a Taiga por no tener rayas igual que ellos.

¡A pintarse las rayas!
Taiga se sentía muy mal porque sus amigos le trataran así y casi todos los días al llegar a casa abrazaba a su madre llorando mientras le preguntaba a esta por qué  tenía que ser él diferente, sin ni siquiera quererlo. Su madre le decía que ser distinto le hacía ser especial pero él no quería ser especial, solo quería tener amigos con los que jugar y no se rieran de él por su aspecto.

Taiga pensaba que para ser un tigre de verdad era necesario tener rayas y empezó a no aceptarse a sí mismo y a atormentarse creyendo ser muy feo.

No le gustaba su propio aspecto ni el color anaranjado de su pelo, pero un día se encontró un bote de pintura negra al lado de un árbol de la selva y rápidamente tuvo una idea y dijo:

- Me pintaré rayas en el cuerpo para que todos piensen que he dejado de ser el tigre raro.
Taiga con las rayas pintadas

Taiga se repetía una y otra vez que dejaría de ser raro, como si la idea de pintarse rayas fuera la mejor que había tenido en su vida. Estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para que sus amigos volvieran a aceptarle y poder sentirse bien al verse reflejado en el agua del rio.

Decidió pintarse y cuando terminó de hacerlo se vio tan guapo y se puso tan contento que fue corriendo a donde sus amigos gritando fuerte que ya tenía rayas y que nunca más iba a ser diferente.

Un rato más tarde Taiga corrió a su casa para que su madre viera lo guapo que estaba, pero su madre se enfadó mucho al verle y le dijo:

- Hijo, soy tu madre y sé que esas rayas no son tuyas, te las has pintado. ¿Por qué lo has hecho? Si tú ya eras guapo antes. Además, yo estaba muy orgullosa de ti y siempre te he dicho que ser diferente te hace especial. No me gusta que cambies tu aspecto para que la gente te acepte, el que de verdad te quiera te querrá y te respetará también sin rayas, porque este que está aquí ahora no eres tú.

Después de que su madre le dijera estas palabras Taiga se fue a su cuarto cabizbajo pensando que su madre tenía razón y no tardo mucho en limpiarse las rayas que se había pintado arrepentido de haberlo hecho.

Al día siguiente, volvió donde sus amigos y les dijo:

- Perdonadme, os he mentido. Solo quería que me aceptarais como a uno más, pero me he dado cuenta que cada uno tenemos nuestro propio encanto y nuestra propia belleza y que aunque vosotros tengáis rayas y yo no, podemos entendernos bien si todos queremos. Quiero ser vuestro amigo pero para eso tendréis que acertarme tal y como soy, y yo soy un tigre sin rayas orgulloso de mí mismo.

Entonces otro de los tigres dijo:

-Perdónanos tú a nosotros, nunca debimos apartarte por ser diferente, eres nuestro amigo y te queremos.

De esta manera, Taiga volvió a ser feliz y nunca más le importó que alguien le dijera cosas por su aspecto; había aprendido a quererse y se había dado cuenta de que si alguien no quería ser amigo suyo solo por su aspecto estaría dejando de conocer a alguien que merecía la pena tener al lado.


Taiga, feliz tal y como es

Imágenes de Irati Alfonso


2013/01/07

Construyendo historias: La Isla Misteriosa (parte IV, fin de la historia)

Autor: Imanol Santamaria
2º curso del Grado de Educación Primaria
E.U. Magisterio de Donostia
UPV/EHU


(Esta historia empieza aquí)
(Y sigue aquí)
(Aquí está la III parte)


Una vez sujetada la isla al galeón, el capitán Elron ordenó levar anclas y comenzar el tan ansiado y largo viaje a casa. Ya en camino, Aitor y Eneko aprovecharon para preguntarle a Dalia cómo había sido la vida en la isla y ella les respondió:

- Tranquila pero a la vez entretenida, ya que el cuidado de los árboles de la fruta de la felicidad es un trabajo laborioso y constante del que hay que estar muy pendiente.

- Pero, ¿cómo te las apañabas para poder sobrevivir? - pregunto Aitor.

- El Dios Bakar me ayudaba en todo lo que podía. Él me decía que siempre y cuando los árboles de la fruta de la felicidad estuvieran bien cuidados a mí nunca me faltaría de nada– respondió con tono triste, - pero se olvidó de lo importante que es estar acompañado, pero claro, como él es un Dios, me imagino que no sabrá lo que es estar solo- respondió.

Así, conversando, pasaban los días con sus respectivas noches hasta que en la noche del decimoquinto día, Loti empezó a ladrar, entonces, repentinamente el capitán Elron con cara desencajada entró en el camarote de los muchachos avisando que se encerraran allí con llave y que no salieran a la cubierta del barco porque les estaban siguiendo unos piratas.

- ¿Qué quieren esos piratas? - preguntó Dalia,

- Dinero y joyas.

- Y ¿qué vamos a hacer?- preguntó Eneko.

- La única opción que tenemos de salir con vida de esta situación es desprendiéndonos de la isla- dijo el capitán Elron, preocupado.

- ¡No!- dijo Aitor, - ¡lucharemos!

- Somos muchísimos menos y además ellos están armados hasta los dientes, por lo que no tenemos otra solución que soltar la isla y aprovechar el viento a favor para escapar.

Dicho eso, el capitán se marcha del camarote para dar la orden de cortar las lianas que unían el galeón a la isla.

- ¿Y ahora, qué vamos a hacer? - preguntó Aitor muy tristemente mientras se abrazaba con Eneko y Loti llorando, viendo como la única oportunidad que tenían de devolver la felicidad a su pueblo y su gente se desvanecía poco a poco.

De repente, el ruido de una escotilla les asusta y ven cómo Dalia salta al mar.

- ¿Qué haces, Dalia? - pregunta Aitor, pero este no recibe contestación alguna, por lo que decide saltar e ir en busca de su nueva amiga, pero aparece la mano del capitán Elron impidiendo que saltara al mar.

- ¡No! - grita Aitor, - déjame saltar, quiero ayudarla.

- Pero no te das cuenta de que no van por la isla, sino que vienen por nosotros, no le va a pasar nada, estará bien, tranquilo.

Pero en ese justo momento, mientras Aitor y el capitán Elron discutían, salta Loti por la escotilla y cae al mar. Aitor, desesperado, empieza a gritar a su fiel amigo Loti, pero este va nadando rumbo a la isla. El capitán consigue tranquilizar a Aitor explicándole que una vez que consigan dejar atrás a los piratas se esconderán para luego volver a por ellos.

Y así fue: aprovechando la fuerza del viento consiguieron perder a los piratas que iban en busca de su dinero y joyas. Pero, ese viento que anteriormente les había ayudado, se convirtió en un fortísimo temporal al que por desgracia no podían hacer frente perdiéndose en el mar y acabando con toda esperanza de poder volver a rescatar a sus amigos perdidos.

Tras varios días navegando a la deriva en el horizonte, por fin ven tierra. La mayoría estaban muy contentos porque inexplicablemente habían sobrevivido a los piratas y al temporal, pero nuestros amigos Aitor y Eneko echaban de menos a Dalia y Loti, por lo que su regreso a casa era agridulce.

Al llegar al puerto todo el pueblo estaba esperándoles. Aitor y Eneko, aunque asombrados con tal recibimiento porque se habían escapado sin decir nada a nadie, corrieron a los brazos de sus respectivas familias. Iñaki, el padre de Aitor, le cogió en brazos y le dijo que estaba muy orgulloso de lo que había hecho y que gracias a él, la gente del pueblo volvía a ser feliz. Entonces Aitor le dijo:

- Pero Aita, si no ha servido para nada, y encima hasta he perdido a Loti...

- No, hijo no, lo que has hecho es maravilloso…

De repente se oyen unos ladridos:

- ¡Loti! -, gritó Aitor - ¿qué haces tú aquí?, pensaba que te había perdido para siempre, ¿y Dalia?

- Aquí está, hijo mío - dijo Edurne, madre de Aitor.


Los tres se fundieron en un enorme abrazo.

Dalia empezó a explicarle cómo habían llegado hasta allí. De cómo el dios Bakar les había ayudado y de cómo hizo prometer a todos los habitantes del pueblo que tenían que cuidar de esa isla y de esos árboles como si fueran de ellos.

Imagen de Imanol Santamaria

Poco después, un sonido metálico despierta a Aitor de su maravilloso sueño. Tumbado encima de la cama reflexiona sobre lo vivido en el sueño y se da cuenta de que lo que verdaderamente da la felicidad es tener ilusión por algo, desear algo y saber que se puede conseguir todo aquello que se desea.

FIN

Irun (Gipuzkoa), Andrea Andueza para #callejerosliterarios

Autora: Andrea Andueza
1º curso del Grado de Educación Primaria
E.U. Magisterio de Donostia
UPV/EHU


Andrea nos presenta su propuesta de callejeros literarios de la ciudad de Irun (Gipuzkoa).

¡No os perdáis este callejero!


Ikusi IRUN mapa handiago batean



Construyendo historias: La Isla Misteriosa (parte III)

Autor: Egoi Agirre
2º curso del Grado de Educación Primaria
E.U. Magisterio de Donostia
UPV/EHU


(Esta historia empieza aquí)
(Y sigue aquí)

Pero Dalia era consciente de que para poder ir junto a sus nuevos amigos tenía que llevar  la isla con ellos. No era una misión nada fácil, ya que al igual que había aparecido la isla desde el fondo del mar, se podía esconder de nuevo entre las olas de un momento a otro. Para ello solo había una solución: contactar con el Dios de la isla: el Dios Bakar.

Pero contactar con él no era fácil y Dalia se temía que con tanta gente alrededor Bakar optara por no hacer acto de presencia. Es más, era muy probable que con tanta gente en la isla Bakar se sintiera incómodo y optara por esconder la isla de nuevo entre las mareas. Tenía que contactar lo antes posible con él. Ahí estaba la llave para poder transportar la isla hacia el pueblo costero de Euskal Herria, el misterioso país costero de donde decían que eran los nuevos amigos de Dalia, Aitor y Eneko.

Mientras todos los presentes hacían todo lo posible por recolectar la mayor cantidad de lianas para poder trasladar la isla, Dalia llamó a Aitor y Eneko.

- Amigos, os tengo que decir una cosa. Solo hay una opción para poder trasladar la isla: tener el beneplácito del dueño de la isla,  del Dios Bakar, ya que, de lo contrario, nos resultará imposible trasladarla por muchas lianas que recolectemos y mucha fuerza que tengamos. Para ello debo acudir al escondite secreto a pedirle permiso. No digáis nada a los marineros y tampoco al Capitán Elron hasta que vuelva.

Mientras los demás trataban de conseguir el mayor número de lianas, Dalia acudió al escondite secreto donde solía tener conversaciones muy aisladas con el Dios Bakar. Nada más llegar al escondite secreto, Bakar ya le estaba dando la bienvenida como si estuviera esperándola.

Imagen de Egoi Agirre


- Hola Dalia, creo que me quieres decir algo ¿verdad?
- Hola Dios Bakar. Pues la verdad es que sí. Exactamente vengo a pedirte un favor.
- Dime Dalia. Aquí me tienes. Sabes que siempre estoy dispuesto a escucharte y si te puedo echar una mano en algo, muchísimo mejor.

Dalia no sabía cómo le sentaría al Dios Bakar el querer trasladar la isla a otro lugar del planeta y el nerviosismo se apoderó de ella. Fue el propio Dios Bakar quien, percatado de que la niña se encontraba muy nerviosa, volvió a repetirle que él siempre estaría dispuesto a ayudarla y que no se sintiera incómoda por pedirle un favor. Al fin y al cabo, el Dios era consciente del cariño que había demostrado Dalia al entorno de aquella isla mágica, y en especial en el cuidado de los frutos de la alegría.

En ese instante, Dalia sintió dentro de ella un alivio que le impulso a solicitar el permiso para el traslado de la isla al país de Aitor y Eneko, a Euskal Herria. Dalia reiteró al Dios Bakar la ilusión que le haría poder seguir junto a los nuevos amigos, ya que en su vida diaria se sentía muy sola y quería tener la opción de jugar asiduamente con los amigos, lo cual no pudo hacer hasta ese momento.

El Dios Bakar no acogió de muy buen agrado la petición de Dalia al principio. Pero al mismo tiempo, era consciente de que al igual que todos los niños y niñas de su edad, Dalia debía jugar y ser feliz junto a sus amigos y qué mejor que otorgarle dicha petición. Después de pensárselo durante un buen rato, El Dios Bakar accedió a la petición de Dalia pero con una condición: que el cuidado de los árboles que abastecían los frutos de alegría siguiera en manos de ella. De esa forma, Bakar seguiría siendo el dueño de la isla y Dalia seguiría cuidando los árboles de la isla.

A Aitor y Eneko se les estaba haciendo eterna la espera. Incluso el perro Loti parecía percatarse de la situación, a tenor de los ladridos que parecían no tener fin. Habían conseguido reunir cantidad de lianas pero sabían que no servirían de nada a no ser que el Dios Bakar diera el beneplácito al traslado. En el momento en que el capitán Elron se dirigía a Aitor y Eneko para preguntarles a que esperaban para zarpar con la isla a cuestas, apareció Dalia con los brazos en alto y gritando de alegría.

- ¡Sí, sí, sí! ¡Tenemos el permiso del Dios Bakar!
Imagen de Egoi Agirre


Nada más escuchar a Dalia, terminaron los ladridos de Loti y tanto los marineros como los niños se pusieron manos a la obra para poder remolcar la isla misteriosa a Euskal Herria.

2013/01/06

Deseos y colores, propuesta de Ainhoa Eceiza para #miradentrodeTIC

Autora: Ainhoa Eceiza
1º curso del Grado de Educación Primaria
E.U. Magisterio de Donostia
UPV/EHU



En este vídeo, Ainhoa nos propone jugar con los colores para expresar deseos y sentimientos y trabajarlos para 3º de Primaria.

Esperamos que os guste la propuesta.